Refrescante, sin cafeína y con el dulzor natural de la fruta

Si es la primera vez que la haces, ojo con el tiempo de infusión del rooibos. Dejarlo más de 7 minutos puede amargar la base de toda la bebida. Apaga el fuego antes de añadir las hebras y usa un reloj.
Para que la manzana suelte bien su sabor, corta una en cubos pequeños y métela en la jarra con el té caliente. La otra, resérvala en rodajas finas para decorar al servir. Si usas manzana roja, como Gala, aportará más dulzor; si prefieres un toque ácido, elige una verde.
El paso que marca la diferencia es la maceración en frío. Después de dejar enfriar un poco la mezcla, tapa la jarra y refrigérala al menos 2 horas, o idealmente toda la noche. Así la canela, el limón y la manzana integrarán sus sabores de verdad, sin necesidad de añadir mucho edulcorante después.
A la hora de servir, cuélalo para retirar los trozos de fruta y la canela. Llena el vaso con abundante hielo y decora con la rodaja de manzana y la menta. Prueba antes de endulzar; muchas veces el dulzor natural es suficiente. Se conserva perfectamente en la nevera 2-3 días.
Sustituye la manzana por una mezcla de frutas del bosque como frambuesas, arándanos y moras para una versión más antioxidante.
Añade clavo, cardamomo y jengibre fresco junto con la canela para una versión más aromática y reconfortante.
Combina el rooibos con naranja, pomelo y lima para una bebida más refrescante y vitamínica.
Guardar en una jarra tapada en el refrigerador. Consumir preferiblemente en 3 días para mantener el sabor óptimo.
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23 de febrero de 2026
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