Refrescante, fácil y con el dulzor justo del plátano

Si es la primera vez que la haces, ojo con la temperatura del agua para el té matcha. Si está hirviendo, amarga la bebida. Caliéntala solo hasta unos 80°C, disuelve bien el polvo y deja que se enfríe del todo antes de licuar. Así el sabor queda herbal y suave, no astringente.
El plátano maduro es clave aquí: aporta toda la cremosidad y dulzor. Si no está lo suficientemente maduro, la bebida quedará falta de sabor y te tentará a añadir más miel. Para una textura más ligera y sin grumos, pasa la mezcla licuada por un colador fino. No te saltes el paso de refrigerar al menos 30 minutos; servirlo bien frío marca la diferencia.
Si quieres ajustarla, puedes cambiar la miel por jarabe de agave o reducir la cantidad si el plátano está muy dulce. La vainilla redondea los sabores, pero si no tienes, se puede omitir. Sirve siempre con hielo abundante para que no se diluya rápido. Es mejor tomarla el mismo día, ya que el plátano puede oscurecerse y cambiar la textura con el tiempo.
Añade 1 cucharadita de jengibre fresco rallado durante el licuado para un toque picante y digestivo.
Sustituye 200 ml del agua por leche de almendras o avena para una textura más cremosa.
Añade 100 g de fresas frescas durante el licuado para un sabor afrutado y color rosado.
Guardar en una jarra hermética en el refrigerador. Agitar bien antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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