Una bebida refrescante y saludable con antioxidantes y potasio

El té frío de té verde y plátano es una bebida innovadora que combina los beneficios antioxidantes del té verde con el dulzor natural y el potasio del plátano. Esta fusión crea una bebida refrescante perfecta para los días calurosos, con un sabor equilibrado entre lo herbal del té y la cremosidad de la fruta.
Originada como una variación moderna de los tés fríos tradicionales, esta receta aprovecha las propiedades del té verde matcha o de hojas sueltas para obtener una base rica en catequinas, mientras que el plátano aporta una textura sedosa y un endulzante natural que reduce la necesidad de azúcares añadidos. Es ideal para quienes buscan una alternativa saludable a las bebidas comerciales.
El sabor resultante es delicadamente dulce con notas herbales y un toque terroso del té verde, complementado por la suavidad del plátano. La textura es ligeramente cremosa pero refrescante, perfectamente equilibrada para calmar la sed. Se puede ajustar la intensidad del té según preferencia personal.
Para la presentación, se recomienda servir en vasos altos con hielo abundante y decorar con una rodaja de plátano en el borde del vaso. Unas hojas de menta fresca añaden un toque aromático y visual muy atractivo. También se pueden agregar unas semillas de chía remojadas para una textura interesante.
Esta bebida es perfecta para después del ejercicio, ya que combina hidratación con electrolitos naturales del plátano. También funciona como un snack saludable entre comidas o como acompañamiento ligero en reuniones informales. Su preparación es sumamente sencilla y no requiere equipos especializados.
Se puede personalizar fácilmente añadiendo otras frutas como fresas o mango, o utilizando diferentes variedades de té. Para un toque cítrico, se puede exprimir un poco de limón o lima. Es importante usar plátanos maduros pero no demasiado para evitar un sabor demasiado intenso.
Añade 1 cucharadita de jengibre fresco rallado durante el licuado para un toque picante y digestivo.
Sustituye 200 ml del agua por leche de almendras o avena para una textura más cremosa.
Añade 100 g de fresas frescas durante el licuado para un sabor afrutado y color rosado.
Guardar en una jarra hermética en el refrigerador. Agitar bien antes de servir.
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