Una infusión revitalizante para comenzar el día con energía

El té verde es una bebida milenaria originaria de China que se popularizó en Japón gracias a los monjes budistas. Esta infusión se ha convertido en un elemento fundamental de la cultura japonesa, siendo parte integral de la ceremonia del té y de la vida diaria. Su preparación cuidadosa y respetuosa refleja la filosofía zen de atención plena y armonía con la naturaleza.
El sabor del té verde japonés es único: presenta notas herbales frescas, un toque vegetal que recuerda a las espinacas o algas, y un delicado amargor que se equilibra con un sutil dulzor natural. La textura es ligera y refrescante, con un cuerpo medio que limpia el paladar sin resultar pesado. La temperatura ideal para disfrutarlo es entre 60-70°C, lo que permite apreciar todos sus matices sin quemar las hojas.
Para preparar el té verde perfecto, es fundamental respetar el tiempo de infusión y la temperatura del agua. El agua demasiado caliente extrae demasiados taninos, resultando en un té amargo y astringente. Por el contrario, el agua muy fría no logra liberar todos los aromas y propiedades de las hojas. La calidad del agua también influye significativamente en el resultado final.
La presentación tradicional japonesa utiliza tazas de cerámica sin asas, conocidas como yunomi, que permiten apreciar el color esmeralda del té. Se sirve sin azúcar ni edulcorantes para disfrutar su sabor natural. En Japón, el té se consume a lo largo del día, pero es especialmente apreciado por la mañana como ritual de inicio del día.
El té verde contiene numerosos beneficios para la salud, incluyendo antioxidantes como las catequinas, que ayudan a combatir el estrés oxidativo. También aporta L-teanina, un aminoácido que promueve la relajación sin somnolencia, y cafeína en cantidades moderadas que proporcionan energía sostenida. Es una bebida ideal para comenzar el día con claridad mental y bienestar.
Para una experiencia completa, se recomienda preparar el té en un ambiente tranquilo, tomándose el tiempo para observar el color, oler el aroma y saborear cada sorbo conscientemente. Esta práctica no solo hidrata el cuerpo, sino que también calma la mente y prepara para las actividades del día con mayor enfoque y serenidad.
Añade 2-3 rodajas finas de jengibre fresco durante la infusión para un toque picante y digestivo
Sustituye el té en hojas por 1 cucharadita de matcha en polvo, batiéndolo con agua caliente con un batidor de bambú (chasen)
Prepara el té normalmente, déjalo enfriar a temperatura ambiente y luego refrigéralo. Sirve con hielo y una rodaja de limón
El té preparado se puede almacenar en el refrigerador en un recipiente hermético por hasta 24 horas. Las hojas de té secas deben guardarse en un recipiente opaco y hermético, en un lugar fresco y seco, lejos de la luz directa.