Pollo crujiente con una salsa cremosa de almendras tostadas

Lo que más se nota en el resultado final es la textura del pollo. Para que quede crujiente y no se desprenda el empanado, hay un paso clave: después de empanar los filetes, déjalos reposar en la nevera durante 15 minutos. Esto seca la superficie y ayuda a que se forme una costra perfecta al freír.
Al freír, el aceite debe estar bien caliente, a unos 180°C. Si no tienes termómetro, prueba con una miga de pan: debe burbujear y dorarse en unos 30 segundos. Fríe en tandas, sin amontonar, para que el aceite no baje de temperatura y el pollo se dore uniformemente. Escúrrelo sobre papel de cocina para eliminar el exceso de grasa.
El alma del plato es la salsa. Empieza por sofreír bien la cebolla y el ajo hasta que estén transparentes; es la base de sabor. Luego, añade las almendras crudas peladas y tuéstalas removiendo sin parar 2-3 minutos. Vigílalas, porque si se queman amargarán toda la salsa. Cuando estén doraditas y huelan a tostado, ya están.
Al añadir el vino blanco, déjalo reducir a la mitad para que se evapore el alcohol y quede solo el sabor. Después, tritura muy bien la mezcla con la batidora de mano hasta que quede una crema lisa. Si te queda algún grumo de almendra, la textura no será tan agradable. Por último, añade la nata y deja espesar a fuego bajo unos minutos.
Mi consejo: sirve la salsa bien caliente sobre el pollo en el momento de comer. Si la mezclas antes o la dejas reposar junta, el empanado perderá su crujiente. Si te sobra salsa, guárdala aparte en un táper. Se recalienta bien a fuego bajo, añadiendo un chorrito de caldo o agua si ha quedado muy espesa.
Sustituir el pollo por filetes de lomo de cerdo, ajustando el tiempo de cocción según el grosor de la carne.
Utilizar filetes de seitán o tofu firme en lugar de pollo, y caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Añadir unas hebras de azafrán al caldo de pollo para dar un color dorado y sabor característico a la salsa.
Guardar el pollo y la salsa por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Recalentar el pollo en el horno a 180°C durante 10 minutos para recuperar la textura crujiente, y la salsa a fuego bajo revolviendo ocasionalmente.
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23 de febrero de 2026
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