Crujientes gambas rebozadas al estilo japonés

El tempura de gambas es una preparación culinaria japonesa que consiste en mariscos o verduras rebozados en una masa ligera y fritos hasta obtener una textura crujiente y dorada. Esta técnica fue introducida en Japón por los portugueses en el siglo XVI y desde entonces se ha convertido en uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía japonesa. La clave del tempura perfecto reside en la temperatura del aceite y en la consistencia de la masa, que debe ser ligera y aireada.
Las gambas utilizadas para este plato deben ser de tamaño mediano o grande, preferiblemente frescas, aunque también se pueden usar congeladas descongeladas correctamente. El sabor es delicado pero intenso, con la dulzura natural de las gambas contrastando con la textura crujiente del rebozado. La masa apenas cubre el ingrediente principal, permitiendo que el sabor de la gamba sea el protagonista absoluto del plato.
La presentación tradicional del tempura de gambas es sobre una rejilla para que escurra el exceso de aceite, acompañado de salsa tentsuyu (una mezcla de caldo dashi, salsa de soja y mirin) y rábano daikon rallado. También se puede servir con una simple cuña de limón para realzar los sabores marinos. La textura debe ser extremadamente crujiente por fuera y jugosa por dentro, sin que la gamba quede seca o sobrecocida.
Para conseguir el tempura perfecto, es fundamental que todos los ingredientes estén muy fríos, especialmente el agua con la que se prepara la masa. El aceite debe mantenerse a una temperatura constante de 170-180°C durante todo el proceso de fritura. Es recomendable freír las gambas en pequeñas tandas para evitar que baje la temperatura del aceite y que se peguen entre sí.
Este plato es ideal para servir como aperitivo en una comida japonesa completa o como plato principal acompañado de arroz blanco y ensalada de algas. La versatilidad del tempura permite adaptarlo a diferentes ocasiones, desde cenas informales hasta celebraciones especiales donde se busca impresionar a los invitados con una presentación elegante y sabores auténticos.
Un consejo importante es consumir el tempura inmediatamente después de freírlo, ya que la masa pierde su crujiente rápidamente al absorber la humedad del ambiente. Si se prepara para una comida con varios platos, es recomendable freírlo como último paso para garantizar que llegue a la mesa en su punto óptimo de textura y sabor.
Añadir verduras como calabacín, berenjena, pimiento y cebolla cortadas en rodajas finas junto con las gambas.
Sustituir el agua por cerveza muy fría para dar un sabor diferente y una textura aún más ligera a la masa.
Usar camarones pequeños enteros en lugar de gambas grandes para un bocado más informal.
Consumir inmediatamente después de preparar. Si es necesario almacenar, colocar en un recipiente hermético sin apilar y consumir en el mismo día. No congelar ya que la masa perderá su textura crujiente.