Crujiente fritura japonesa con salsa tentsuyu

La tempura es una técnica culinaria japonesa que consiste en freír alimentos en un rebozado ligero y aireado, creando una capa crujiente que envuelve ingredientes frescos y tiernos. Esta técnica fue introducida en Japón por comerciantes portugueses en el siglo XVI y se ha convertido en uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía japonesa. La clave de una buena tempura está en la temperatura del aceite y en la textura del rebozado, que debe ser ligero y casi transparente.
Para esta receta combinamos verduras de temporada como calabacín, berenjena y pimiento con mariscos frescos como gambas y calamares. La selección de ingredientes es crucial: deben estar muy frescos y cortados en tamaños uniformes para garantizar una cocción homogénea. La tempura se caracteriza por su textura única: crujiente por fuera pero manteniendo la jugosidad y sabor natural de los ingredientes por dentro.
La salsa tentsuyu, que acompaña tradicionalmente la tempura, es un caldo ligero a base de dashi, salsa de soja y mirin que realza los sabores sin enmascararlos. Esta salsa se sirve caliente en pequeños cuencos para mojar cada bocado de tempura, creando un contraste perfecto entre lo crujiente y lo líquido, lo caliente y lo templado.
La presentación es fundamental en la cocina japonesa. Sirve la tempura inmediatamente después de freír sobre una rejilla para mantener su textura crujiente, acompañada de rábano daikon rallado y jengibre fresco. Decora con hojas de shiso o perejil para añadir color y frescura al plato.
Para los amantes de los sabores intensos, se puede añadir una pizca de shichimi togarashi (mezcla de especias japonesas) o ralladura de yuzu sobre la tempura recién frita. Estos toques finales elevan el plato a otro nivel, añadiendo complejidad aromática sin comprometer la esencia del plato.
Recuerda que la tempura es mejor consumida inmediatamente, ya que pierde su textura característica con el tiempo. Sirve en porciones generosas y disfruta de este clásico japonés que combina técnica, frescura y sabores equilibrados en cada bocado.
Omite los mariscos y añade más variedad de verduras como brócoli, zanahoria y cebolla.
Sustituye los mariscos por filetes de pescado blanco como merluza o bacalao cortados en trozos.
Prepara tempura dulce con plátano, manzana o fresas, y sirve con helado de vainilla y salsa de chocolate.
Guarda la tempura en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalienta en el horno a 180°C durante 5-10 minutos para recuperar algo de textura crujiente, aunque no será igual que recién frita.
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