Un plato cremoso y picante perfecto como guarnición

Esta deliciosa guarnición de ternera con queso gratinado y toque picante es una reinterpretación moderna de los clásicos gratinados españoles. Combina la suavidad de la carne de ternera con la cremosidad del queso fundido y el contraste picante que despierta el paladar.
La ternera se cocina lentamente para mantener su jugosidad, mientras que la mezcla de quesos se derrite formando una capa dorada y crujiente al horno. El toque picante proviene de una combinación equilibrada de pimienta de cayena y pimentón picante, que realza los sabores sin dominarlos.
La textura es una experiencia completa: tierna carne, salsa cremosa y gratinado crujiente. Cada bocado ofrece diferentes sensaciones que se complementan perfectamente. Es un plato reconfortante que evoca recuerdos de comidas familiares con un giro contemporáneo.
Para la presentación, se recomienda servir en cazuelas individuales de barro para mantener el calor y realzar la estética rústica. Decorar con perejil fresco picado y unas gotas de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir.
Esta guarnición es versátil y puede acompañar desde carnes a la parrilla hasta platos de pasta. Su cremosidad y sabor intenso la convierten en el complemento perfecto para cualquier menú principal.
El secreto del éxito está en la calidad de los ingredientes: usar ternera de buena procedencia y quesos que se derritan bien, como el gouda y el parmesano, garantiza un resultado espectacular.
Sustituye la ternera por pechuga de pollo en trozos pequeños para una versión más ligera
Reemplaza la ternera por champiñones portobello y calabacín en cubos para una opción sin carne
Añade jalapeños en rodajas y una cucharadita de salsa de tabasco a la salsa
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar en el horno a 180°C durante 15-20 minutos o hasta que esté caliente y el queso se derrita nuevamente.
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