La pizza mexicana con base de tortilla gigante de maíz

Las tlayudas son uno de los platillos más emblemáticos de Oaxaca, México. Conocidas como la 'pizza mexicana', consisten en una tortilla gigante de maíz que se tuesta hasta quedar crujiente y se cubre con una deliciosa combinación de ingredientes tradicionales. Este plato tiene sus raíces en la cultura zapoteca y se preparaba originalmente en comales de barro sobre fogones de leña, lo que le daba un sabor ahumado característico.
El sabor de las tlayudas es una explosión de texturas y sabores: la base crujiente contrasta con la suavidad del frijol refrito y el queso derretido. El asiento de cerdo aporta un toque salado y carnoso, mientras que la lechuga y el tomate frescos proporcionan frescura y equilibrio. El aguacate añade cremosidad y las salsas picantes completan la experiencia con un toque de fuego controlado.
La presentación tradicional es espectacular: la tlayuda se sirve abierta como una pizza, mostrando todos sus ingredientes en capas coloridas. Se puede cortar en triángulos o doblar por la mitad para comerla como un taco gigante. En Oaxaca, es común acompañarla con una cerveza fría o un refrescante agua de horchata.
Para lograr la textura perfecta, es crucial tostar bien la tortilla hasta que quede completamente crujiente pero sin quemarse. El frijol refrito debe extenderse uniformemente para que actúe como 'pegamento' entre la tortilla y los demás ingredientes. El queso Oaxaca, con su característica capacidad para derretirse en hebras, es esencial para la autenticidad del plato.
Las tlayudas son ideales para compartir en reuniones familiares o como plato principal en cenas informales. Su versatilidad permite adaptar los ingredientes según preferencias, aunque la versión tradicional mantiene un equilibrio perfecto entre lo crujiente, lo cremoso y lo fresco. Cada bocado transporta directamente a los mercados de Oaxaca.
Un consejo final: si no encuentras tortillas de tlayuda, puedes usar tortillas de maíz grandes o incluso superponer dos tortillas normales. La clave está en la cocción lenta y paciente para lograr esa textura crujiente característica que distingue a las auténticas tlayudas oaxaqueñas.
Omite el asiento de cerdo y añade hongos salteados, pimientos asados y más queso.
Sustituye el asiento de cerdo por camarones salteados con ajo y chipotle.
Dobla la tortilla por la mitad después de agregar los ingredientes y tuesta por ambos lados.
Guarda las tlayudas sin las verduras frescas en un recipiente hermético. Calienta en horno o sartén para recuperar la textura crujiente antes de servir con verduras frescas.
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