Un entrante mediterráneo fresco y elegante

Este plato es una celebración de los sabores más puros y frescos de la cocina mediterránea. Combina la dulzura natural del tomate rosa, la cremosidad exquisita de la burrata y el aroma intenso de la albahaca fresca. Es una preparación que respeta la esencia de cada ingrediente, permitiendo que sus cualidades naturales brillen en perfecta armonía.
El tomate rosa, conocido por su sabor equilibrado entre dulce y ácido, se corta en rodajas gruesas que conservan su jugosidad. La burrata, ese tesoro de la quesería italiana, aporta una textura sedosa y un sabor lácteo delicado que contrasta maravillosamente con la acidez del tomate. La albahaca fresca no solo añade color, sino también un perfume herbal que eleva todo el conjunto.
Este entrante es ideal para los días calurosos de verano, cuando los tomates están en su punto óptimo de maduración. Su presentación es sencilla pero elegante: las rodajas de tomate dispuestas en círculo, coronadas con trozos de burrata y hojas de albahaca repartidas generosamente. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra de calidad es imprescindible para unir todos los sabores.
La belleza de este plato reside en su simplicidad. No requiere cocción, lo que preserva las propiedades nutricionales de los ingredientes. Es perfecto como inicio de una comida mediterránea completa, preparando el paladar para los platos siguientes sin saturarlo. Cada bocado es una explosión de frescura que transporta directamente a las costas del Mediterráneo.
Para servir, se recomienda utilizar platos blancos o de colores neutros que permitan apreciar los vibrantes colores del tomate, el blanco de la burrata y el verde de la albahaca. La presentación en capas alternadas crea un efecto visual muy atractivo. Es importante servir el plato inmediatamente después de prepararlo para que la burrata mantenga su textura cremosa.
Este tomate rosa con burrata es más que un simple entrante; es una declaración de principios culinarios. Representa la filosofía mediterránea de utilizar ingredientes de máxima calidad, tratarlos con respeto y combinarlos de manera inteligente. Es un plato que deleita tanto a los sentidos como al espíritu, recordándonos que a veces, menos es más en la cocina.
Añade rodajas de melocotón maduro entre las de tomate para un contraste dulce
Incorpora unos copos de chile seco o un poco de aceite de oliva con guindilla
Espolvorea piñones tostados o almendras laminadas para añadir crunch
Consumir el mismo día de su preparación. No congelar. Si sobra, guardar en un recipiente hermético en la nevera, pero la burrata perderá textura.
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