Piel de cerdo frita dos veces para un crujido perfecto

El truco que más ayuda en esta receta es el secado absoluto de la piel después de la cocción preliminar. Si queda humedad, el aceite salpicará violentamente y la piel no se pondrá crujiente, sino correosa. Sécala concienzudamente con papel de cocina y déjala unos minutos al aire sobre una rejilla.
La cocción en agua con ajo y laurel no es opcional: es lo que ablanda la piel y la grasa, asegurando que luego quede tierna por dentro. No la acortes. Después, al hacer los cortes en cuadrícula en la grasa, no atravieses la piel; el objetivo es que la grasa se funda, no que el trozo se deshaga.
El control de la temperatura es clave. La primera fritura a 160°C es lenta, para cocinar el interior. Si el aceite está más caliente, se dorará fuera antes de tiempo. Luego, para el crujido final, sube sin miedo a 190°C y fríe solo 3-4 minutos. Verás cómo se inflan y se ponen dorados de verdad. Sírvelos al momento, con un buen gajo de limón para cortar la grasa.
Un error común es freír muchos trozos a la vez. Baja la temperatura del aceite y se empapan de grasa en lugar de dorarse. Fríe en lotes pequeños, dejando espacio entre ellos. Si no tienes termómetro, prueba con un trocito de piel: a 160°C debe burbujear suavemente; a 190°C, burbujeará con fuerza y se dorará rápido.
Añade romero y tomillo fresco a la mezcla de sal y pimienta para un aroma herbal
Incorpora chile en polvo o pimentón picante a la mezcla de especias para un toque picante
Guarda los torresmos en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, colócalos en el horno a 180°C durante 5-7 minutos para recuperar la crocancia.
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23 de febrero de 2026
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