Postre argentino de capas crujientes de masa y dulce de leche

La torta rogel es un postre emblemático de la repostería argentina, conocido por sus múltiples capas de masa fina y crujiente intercaladas con abundante dulce de leche. Su origen se remonta a mediados del siglo XX, cuando las familias argentinas comenzaron a popularizar este postre que combina la tradición europea de las masas finas con el dulce de leche, producto típico del Cono Sur.
La textura es una de sus características más distintivas: capas superfinas de masa que se hornean por separado hasta quedar extremadamente crujientes, casi como galletas, pero que al unirse con el dulce de leche crean una experiencia sensorial única. El contraste entre la sequedad de la masa y la cremosidad del dulce de leche es simplemente exquisito.
El sabor es predominantemente dulce pero equilibrado, con notas caramelizadas del dulce de leche que se complementan perfectamente con la neutralidad ligeramente salada de la masa. Tradicionalmente se cubre con merengue italiano, que añade una capa de suavidad y elegancia al conjunto, aunque también puede servirse simplemente con el dulce de leche.
Para la presentación, se recomienda cortar porciones generosas que permitan apreciar todas las capas. Decorar con nueces picadas, virutas de chocolate o frutos rojos frescos añade color y textura. Es ideal servirla a temperatura ambiente para que el dulce de leche mantenga su consistencia cremosa.
Este postre requiere paciencia y precisión, ya que cada capa de masa debe extenderse muy finamente y hornearse por separado. Sin embargo, el resultado final vale cada minuto de esfuerzo, creando un postre impresionante tanto visual como gustativamente.
La torta rogel es perfecta para celebraciones especiales, reuniones familiares o cualquier ocasión que merezca un postre memorable. Su elegancia y sabor la convierten en una opción que nunca pasa de moda en la repostería argentina.
Añadir capas de ganache de chocolate negro entre las capas de dulce de leche para un sabor más intenso.
Cubrir simplemente con dulce de leche y decorar con coco rallado o nueces tostadas picadas.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Sacar 30 minutos antes de servir para que el dulce de leche recupere su textura cremosa.
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