Un desayuno saludable y delicioso con verduras frescas

La tortilla de calabacín y queso fresco es una versión moderna y saludable de la clásica tortilla española. Este plato combina la suavidad del calabacín con la cremosidad del queso fresco, creando una textura aterciopelada que se deshace en la boca. Es una excelente opción para comenzar el día con energía y nutrientes esenciales.
Originaria de la cocina mediterránea, esta tortilla incorpora ingredientes frescos de temporada que realzan su sabor natural. El calabacín aporta una dulzura sutil y una humedad perfecta, mientras que el queso fresco añade proteínas y una textura cremosa sin resultar pesado. Es un plato versátil que puede adaptarse a diferentes gustos y preferencias dietéticas.
El sabor es delicado pero satisfactorio, con notas herbáceas del perejil y un toque de ajo que complementa sin dominar. La combinación de huevos batidos con las verduras crea una masa homogénea y esponjosa que se cocina a la perfección en la sartén. Cada bocado ofrece una experiencia de texturas que va desde lo tierno del calabacín hasta lo cremoso del queso.
Para la presentación, se recomienda servir la tortilla en porciones triangulares sobre un plato blanco que resalte su color dorado. Se puede acompañar con unas hojas de rúcula fresca o tomates cherry cortados por la mitad para añadir color y frescura. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir realza todos los sabores.
Esta tortilla es ideal para aquellos que buscan una alternativa saludable a los desayunos tradicionales, ya que es rica en proteínas, fibra y vitaminas. Su preparación sencilla la convierte en una opción perfecta para las mañanas ocupadas, y su sabor sofisticado la hace apropiada incluso para ocasiones especiales.
El secreto de una buena tortilla de calabacín está en escurrir bien las verduras para evitar que quede aguada, y en cocinarla a fuego medio para que se dore por fuera mientras se mantiene jugosa por dentro. Con estos simples consejos, lograrás una tortilla perfecta cada vez.
Añade 100g de espinacas frescas picadas junto con el calabacín para aumentar el contenido de hierro y obtener un color verde vibrante.
Incorpora una mezcla de hierbas frescas como cebollino, eneldo y albahaca para un perfil de sabor más complejo y aromático.
Deja enfriar completamente la tortilla, envuélvela en film transparente o guárdala en un recipiente hermético. Consumir dentro de 2 días. No se recomienda congelar ya que la textura puede volverse acuosa al descongelar.
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