Una tortilla esponjosa y nutritiva perfecta para empezar el día

Esta tortilla de espárragos y requesón es una deliciosa opción para el desayuno o brunch que combina la frescura de los espárragos con la cremosidad del requesón. Los espárragos aportan un sabor ligeramente amargo y terroso que contrasta perfectamente con la suavidad del requesón, creando un equilibrio de sabores que despierta el paladar por la mañana.
La textura de esta tortilla es especialmente esponjosa gracias al requesón, que mantiene la humedad interior mientras que el exterior se dora ligeramente. Los huevos batidos se mezclan armoniosamente con los otros ingredientes, resultando en un plato ligero pero satisfactorio que no resulta pesado para las primeras horas del día.
Los espárragos, además de su sabor característico, aportan numerosos nutrientes como fibra, vitaminas A, C, E y K, así como folato y cromo. El requesón añade proteínas de alta calidad y calcio, haciendo de esta tortilla una opción equilibrada y nutritiva para comenzar la jornada con energía.
Para la presentación, se recomienda servir la tortilla recién hecha, cortada en porciones triangulares y acompañada de una ensalada verde ligera o unas rebanadas de pan tostado integral. Se puede decorar con unas hojas frescas de perejil o cilantro para añadir un toque de color y frescura visual.
Esta receta tiene sus raíces en la tradición mediterránea, donde los huevos y las verduras frescas son protagonistas del desayuno. La combinación específica con requesón añade un toque moderno y cremoso que actualiza el clásico sin perder la esencia de la cocina casera.
Es ideal para preparar los fines de semana cuando se dispone de más tiempo, aunque su preparación rápida la hace también viable para días laborables si se organizan los ingredientes con antelación. Los espárragos pueden ser tanto verdes como blancos, dependiendo de la temporada y disponibilidad.
Sustituir el requesón por 80g de queso feta desmenuzado para un sabor más intenso y salado.
Añadir 50g de jamón serrano o York picado a los vegetales para una opción no vegetariana.
Utilizar espárragos blancos en conserva, escurridos y cortados, para un sabor más suave y delicado.
Dejar enfriar completamente, envolver en papel film o guardar en un recipiente hermético. Recalentar en sartén o microondas antes de consumir.
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