Una versión cremosa y sofisticada del clásico español

La tortilla de patata es un icono de la gastronomía española, un plato humilde que ha conquistado paladares en todo el mundo. Esta versión innovadora incorpora ricotta, un queso fresco italiano de textura cremosa y sabor suave, que añade una dimensión nueva a la clásica tortilla. La combinación resulta en un desayuno o brunch sofisticado pero accesible, perfecto para compartir en familia o para impresionar a invitados.
El sabor de esta tortilla es una deliciosa armonía entre la tierra y la cremosidad. Las patatas, doradas y tiernas, se funden con la suavidad de la ricotta, creando un contraste textural exquisito. Los huevos actúan como el pegamento perfecto, uniendo todos los ingredientes en una masa homogénea pero con matices. El resultado es una tortilla más jugosa y menos seca que la versión tradicional, con un punto de cremosidad que la hace irresistible.
En cuanto a textura, esta tortilla presenta una combinación magistral: la firmeza exterior dorada contrasta con el interior tierno y cremoso. La ricotta se integra sin desaparecer, dejando pequeños puntos de frescor y suavidad que sorprenden al paladar. Las patatas mantienen su consistencia sin deshacerse, ofreciendo ese toque reconfortante que todos buscamos en una buena tortilla.
Para la presentación, se recomienda servir la tortilla directamente de la sartén, mostrando su dorado perfecto. Se puede acompañar con una ensalada verde fresca o tomates cherry cortados por la mitad. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima justo antes de servir realza todos los sabores. Para un toque final, se puede espolvorear con perejil fresco picado o cebollino.
Este plato es versátil y se adapta a diferentes ocasiones. Perfecto para un desayuno especial de fin de semana, un brunch con amigos o incluso una cena ligera. La ricotta no solo añade cremosidad, sino también proteínas de calidad, haciendo de esta tortilla una opción más nutritiva y saciante. Es una excelente manera de introducir a los niños a sabores sofisticados de forma accesible.
Los consejos clave para el éxito incluyen usar patatas de buena calidad, preferiblemente variedades para freír o guisar, y no escatimar en el tiempo de cocción de las patatas y cebollas. La paciencia en este paso garantiza una base de sabor profundo. La ricotta debe escurrirse bien para evitar exceso de humedad, y los huevos deben batirse solo hasta integrar, sin batir en exceso para mantener la textura ideal.
Añadir 100g de espinacas frescas lavadas y escurridas a la sartén con las patatas los últimos 2 minutos de cocción.
Incorporar 2 cucharadas de hierbas frescas picadas (cebollino, eneldo, perifollo) a la mezcla de huevos.
Añadir 1 chile fresco picado o 1/2 cucharadita de pimentón picante a las patatas mientras se cocinan.
Dejar enfriar completamente, envolver en film transparente o guardar en un recipiente hermético. Calentar ligeramente en microondas o sartén antes de servir.
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