La receta tradicional de la tortilla española, jugosa por dentro y dorada por fuera

La tortilla de patatas es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía española, con orígenes que se remontan al siglo XVIII. Esta receta tradicional ha sido transmitida de generación en generación, convirtiéndose en un símbolo de la cocina casera española y en un elemento imprescindible en bares y restaurantes de todo el país.
La textura de una buena tortilla de patatas debe ser jugosa en su interior, con las patatas tiernas pero no deshechas, y el huevo cuajado pero manteniendo cierta cremosidad. El exterior debe presentar un color dorado uniforme, con una corteza suave que se deshaga en la boca. El equilibrio entre la patata, la cebolla y el huevo es fundamental para lograr el sabor auténtico.
El sabor característico combina la dulzura de la cebolla caramelizada con la suavidad de la patata confitada en aceite de oliva, todo ello envuelto en la cremosidad del huevo. La sal marina realza todos los sabores sin dominarlos, creando una armonía perfecta que hace de este plato una verdadera delicia para el paladar.
Para la presentación, se recomienda servir la tortilla en cuñas generosas, mostrando su interior jugoso. Puede acompañarse con una ensalada verde o simplemente con pan fresco. La tortilla se sirve tradicionalmente templada o a temperatura ambiente, lo que permite apreciar mejor todos sus matices de sabor.
Un consejo fundamental es el volteo de la tortilla, momento crucial que requiere práctica y confianza. Utilizar un plato plano ligeramente más grande que la sartén facilita esta operación. La tortilla perfecta no debe estar ni demasiado seca ni demasiado líquida en su interior.
Esta receta es versátil y se adapta a diferentes gustos: algunos prefieren la tortilla más cuajada, otros más jugosa. La clave está en encontrar el punto exacto que satisfaga tus preferencias personales, manteniendo siempre el respeto por los ingredientes básicos que hacen de la tortilla de patatas un plato universalmente apreciado.
Omite la cebolla para una versión más básica, ideal para quienes prefieren el sabor puro de patata y huevo.
Añade medio pimiento verde cortado en tiras finas junto con la cebolla para un toque de color y sabor.
Sustituye los huevos por una mezcla de harina de garbanzos y agua, añadiendo cúrcuma para el color amarillo.
Guarda la tortilla en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de 2 días. Para recalentar, calentar ligeramente en sartén o microondas.
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