El truco está en el pan y el tiempo de remojo

Si quieres que te salga a la primera, empieza por elegir un pan de brioche o challah de un día. Su miga esponjosa absorbe mejor la mezcla sin deshacerse. El punto más delicado es el remojo: deja cada lado 2-3 minutos, presionando ligeramente. Si te pasas, el pan se romperá al cocinarlo.
Para la mezcla, bate bien los huevos con la leche, nata, vainilla y la nuez moscada recién rallada. La pizca de sal es clave para equilibrar los sabores dulces. Usa una sartén antiadherente y mantequilla sin sal a fuego medio. Cuando esté burbujeante, echa el pan. Si la sartén está demasiado caliente, la mantequilla se quema y el exterior se dora antes de que el interior esté caliente.
Cocina cada rebanada 3-4 minutos por lado, hasta que esté bien dorada. No apiles las tostadas al servirlas, se ablandan. Espolvoréalas con azúcar glas en el momento y acompáñalas con los frutos rojos y el jarabe. Si no tienes nata líquida, puedes usar solo leche, pero el interior será menos cremoso.
Sustituir los huevos por 2 cucharadas de harina de garbanzo mezclada con agua, la leche por leche vegetal y la mantequilla por aceite de coco.
Omitir el azúcar y la vainilla, añadir hierbas frescas como perejil o cebollino a la mezcla, y servir con aguacate y huevo pochado.
Añadir plátano en rodajas a la sartén con un poco de azúcar moreno para caramelizar, y servir sobre las tostadas.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar en sartén o tostadora para recuperar la textura crujiente.
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23 de febrero de 2026
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