Versión auténtica de la clásica berenjena, pimiento y patata mallorquina

El Tumbet Mallorquín es un plato tradicional de la isla de Mallorca que representa la esencia de la cocina mediterránea. Esta receta, transmitida de generación en generación, combina los sabores más auténticos de las hortalizas de temporada con el toque característico del aceite de oliva virgen extra. Su nombre proviene del verbo 'tumbar', que hace referencia a la forma en que se disponen las capas de verduras en la cazuela antes de hornearlas.
El sabor del Tumbet es una armonía perfecta entre la dulzura de los pimientos asados, la suavidad de la berenjena y la consistencia de la patata. La salsa de tomate casera aporta la acidez necesaria para equilibrar los sabores, mientras que el ajo y el perejil frescos añaden ese toque aromático que lo hace inconfundible. La textura es variada: las verduras mantienen cierta firmeza mientras que la salsa las impregna creando una mezcla deliciosa.
Este plato es especialmente popular durante los meses de verano, cuando las berenjenas y los pimientos están en su mejor momento. Tradicionalmente se preparaba en los hornos de leña de las casas payesas mallorquinas, donde adquiría ese sabor ahumado característico. Hoy en día se ha convertido en un plato emblemático que se sirve tanto en restaurantes de lujo como en mesas familiares.
Para la presentación, se recomienda servir el Tumbet directamente en la cazuela de barro donde se ha cocinado, manteniendo así el calor y la tradición. Se puede decorar con unas hojas de perejil fresco y un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir. La combinación de colores - el rojo del tomate, el verde del pimiento y el dorado de las patatas - hace que sea visualmente muy atractivo.
El Tumbet es un plato versátil que puede servirse como plato principal acompañado de pan rústico para mojar en la salsa, o como guarnición de carnes y pescados. Su carácter vegetariano lo hace ideal para dietas saludables, siendo una excelente fuente de vitaminas y antioxidantes. Además, es un plato que mejora con el tiempo, por lo que los restos del día siguiente suelen estar aún más sabrosos.
Para conseguir el auténtico sabor mallorquín, es fundamental utilizar ingredientes de primera calidad, especialmente el aceite de oliva virgen extra y tomates maduros de temporada. La paciencia en el proceso de freír las verduras por separado es clave para lograr la textura perfecta, ya que cada verdura requiere un tiempo de cocción diferente.
Añadir huevos batidos sobre las verduras antes de hornear, creando una especie de tortilla horneada
Incorporar trozos de sobrasada mallorquina o butifarrón entre las capas de verduras
Eliminar la harina de trigo o sustituirla por harina de garbanzo para hacerlo sin gluten y vegano
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Calentar en el horno o microondas antes de servir.
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