El clásico postre navideño español con almendras tostadas y miel

El Turrón de Alicante es uno de los dulces más emblemáticos de la gastronomía española, especialmente durante las fiestas navideñas. Su origen se remonta a la época árabe en la península ibérica, aunque la versión moderna que conocemos hoy se consolidó en la región de Alicante durante el siglo XV. Este postre representa la tradición dulcera mediterránea, donde la miel y las almendras son ingredientes protagonistas.
La textura del Turrón de Alicante es firme pero quebradiza, con un característico crujido al partirlo que revela las almendras enteras perfectamente distribuidas en la masa. El sabor es un equilibrio perfecto entre la dulzura intensa de la miel y el toque ligeramente amargo de las almendras tostadas, con notas de azúcar caramelizado que se desarrollan durante la cocción a temperatura controlada.
La preparación requiere precisión en las temperaturas y tiempos de cocción, ya que el punto de la miel es fundamental para lograr la textura adecuada. El tradicional método de baño maría permite un calentamiento uniforme sin riesgo de quemar los ingredientes. La incorporación de las claras de huevo montadas aporta la estructura aireada que caracteriza a este turrón.
Para presentar el Turrón de Alicante, se recomienda cortarlo en láminas finas con un cuchillo afilado previamente calentado en agua caliente. Se sirve a temperatura ambiente, acompañado de un vino dulce como el moscatel o un cava semiseco. La presentación tradicional incluye papel de arroz entre las láminas para evitar que se peguen.
Un buen Turrón de Alicante debe tener un color ámbar dorado uniforme, sin zonas quemadas ni burbujas de aire grandes. Las almendras deben estar visibles pero bien integradas en la masa. Al partirlo, debe hacer un sonido característico 'crac' limpio, indicativo de una textura perfecta.
Este postre no solo es delicioso sino que también tiene una excelente conservación, pudiendo mantenerse en perfectas condiciones durante semanas si se almacena correctamente en un lugar fresco y seco, protegido de la humedad y los olores fuertes.
Añade 100g de chocolate negro fundido a la mezcla antes de incorporar las almendras
Sustituye 100g de almendras por una mezcla de pistachos y avellanas tostadas
Omite las claras y aumenta la miel a 500g, cocinando hasta punto de bola más dura
Almacenar en recipiente hermético entre láminas de papel de arroz, en lugar fresco y seco lejos de olores fuertes. No refrigerar a menos que haga mucho calor.
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