Postre peruano de capas de galletas dulces con miel de chancaca y frutos secos

El Turrón de Doña Pepa es uno de los postres más emblemáticos de la gastronomía peruana, especialmente popular durante el mes de octubre en honor al Señor de los Milagros. Su origen se remonta al siglo XVIII y está envuelto en leyendas sobre una mujer llamada Josefa Marmanillo, conocida como Doña Pepa, quien habría creado este dulce como ofrenda de agradecimiento por un milagro recibido.
Este postre se caracteriza por sus capas de galletas dulces y crujientes, unidas por una espesa miel de chancaca (panela) aromatizada con anís y canela. La textura es una deliciosa combinación entre lo crujiente de las galletas y lo suave y pegajoso de la miel, mientras que los frutos secos añaden contraste y sabor.
La preparación requiere paciencia y dedicación, especialmente en la elaboración de las galletas que deben quedar perfectamente horneadas y luego bañadas en la miel caliente. La presentación tradicional es en forma de torre rectangular, donde se alternan capas de galletas con capas de miel y se decora generosamente con confites de colores y frutos secos.
Para servir, se recomienda cortar porciones rectangulares que muestren las hermosas capas estratificadas. Es ideal acompañarlo con una taza de café negro o chocolate caliente, ya que la dulzura del turrón se equilibra perfectamente con estas bebidas amargas.
Un consejo importante es dejar reposar el turrón al menos 24 horas antes de servirlo, para que las galletas absorban bien la miel y todos los sabores se integren armoniosamente. La tradición dice que mientras más tiempo repose, mejor será su sabor y textura.
Este postre no solo es una delicia para el paladar, sino también una pieza de la cultura peruana que representa la fe, la tradición y la creatividad culinaria de un pueblo. Cada bocado transporta a las festividades limeñas y a la rica herencia dulcera del Perú.
Añade 50g de cacao en polvo a la masa de galletas y sustituye parte de la miel por chocolate derretido
Utiliza harina de arroz y maicena en lugar de harina de trigo para las galletas
Forma porciones individuales en moldes pequeños para servir en eventos
Cubrir bien con plástico o guardar en recipiente hermético. No refrigerar para mantener la textura de las galletas. Consumir dentro de 15 días.
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