Delicioso plato de centollo gratinado al estilo de San Sebastián

El Txangurro a la Donostiarra es una exquisitez de la cocina vasca que tiene su origen en los puertos pesqueros del País Vasco, especialmente en la ciudad de San Sebastián. Este plato tradicionalmente se preparaba con centollo fresco capturado en el Cantábrico, y su nombre proviene del euskera 'txangurro', que significa centollo. La receta ha evolucionado a lo largo de los siglos, pasando de ser un simple guiso de marisco a convertirse en un sofisticado plato gratinado que hoy en día se sirve en los mejores restaurantes donostiarras.
El sabor del Txangurro a la Donostiarra es una verdadera sinfonía marina. La carne del centollo, delicada y dulce, se combina con el tomate, la cebolla y el brandy para crear una mezcla de sabores complejos y equilibrados. El pan rallado y el queso graso añaden una textura crujiente y cremosa al mismo tiempo, mientras que el toque de brandy aporta un sutil aroma alcohólico que realza todos los demás ingredientes.
La textura es uno de los aspectos más destacados de este plato. La carne de centollo cocida mantiene su firmeza característica, pero se deshace suavemente en la boca. La salsa de tomate y cebolla proporciona una base jugosa y aromática, mientras que la capa gratinada de pan rallado y queso crea un contraste perfecto entre lo crujiente y lo tierno.
Para la presentación, tradicionalmente se sirve en las propias cáscaras del centollo, lo que añade un toque espectacular y auténtico a la mesa. Se puede acompañar con unas rodajas de limón fresco y decorar con perejil picado. Es importante servir el plato inmediatamente después de gratinarlo para disfrutar del contraste de temperaturas entre la capa crujiente caliente y el relleno jugoso.
Este plato es ideal para ocasiones especiales y cenas elegantes, ya que requiere cierta habilidad en su preparación pero el resultado es siempre impresionante. La combinación de sabores marinos con el toque del brandy y el gratinado lo convierten en un plato memorable que transporta directamente a la costa vasca.
Un consejo importante es utilizar centollo de la mejor calidad posible, preferiblemente fresco y de temporada. La limpieza del crustáceo requiere paciencia, pero es fundamental para obtener el mejor sabor. También se puede ajustar la cantidad de brandy según el gusto personal, aunque un toque moderado es lo que caracteriza a la receta auténtica donostiarra.
Añadir 200g de gambas peladas y picadas al sofrito para un sabor más intenso a marisco
Sustituir la mantequilla por aceite de oliva y el queso graso por queso bajo en grasa para una versión más saludable
Servir en cazuelas de barro individuales en lugar de las cáscaras para una presentación más práctica
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. No congelar ya que la textura del centollo se vería afectada. Calentar en el horno a 180°C durante 10-15 minutos antes de servir.
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