Receta tradicional vasca de cangrejo de mar gratinado

El Txangurro a la Donostiarra es un plato emblemático de la cocina vasca, especialmente popular en San Sebastián y toda la costa cantábrica. Esta receta de la abuela representa la tradición culinaria más auténtica, donde el cangrejo de mar se convierte en el protagonista absoluto de un plato sofisticado y lleno de sabor. La preparación requiere paciencia y cuidado, pero el resultado es una delicia que transporta directamente al mar Cantábrico.
El sabor del txangurro es delicado pero intenso, con notas marinas que se realzan con el sofrito de verduras y el toque de brandy o coñac. La textura es cremosa y jugosa gracias a la mezcla de la carne del cangrejo con la salsa, mientras que el gratinado final aporta un contraste crujiente que complementa perfectamente la suavidad interior. Cada bocado es una explosión de sabores marinos equilibrados con el dulzor de la cebolla y el pimiento.
Este plato tiene sus orígenes en las tabernas donostiarras del siglo XIX, donde los pescadores preparaban el cangrejo de manera sencilla pero sabrosa. Con el tiempo, la receta se refinó y se convirtió en un clásico de la alta cocina vasca. La versión de la abuela mantiene la esencia tradicional, utilizando técnicas caseras que realzan el sabor natural del marisco sin enmascararlo con ingredientes superfluos.
Para la presentación, se recomienda servir el txangurro en las propias cáscaras del cangrejo limpias y decoradas, o en cazuelitas individuales de barro. El gratinado dorado y burbujeante debe verse perfectamente, por lo que es importante usar el horno a temperatura alta durante los últimos minutos. Acompañar con unas rodajas de limón fresco y decorar con perejil picado para dar un toque de color.
La clave del éxito está en la calidad del txangurro: debe estar muy fresco y preferiblemente cocido el mismo día. La limpieza minuciosa de la carne es fundamental para eliminar cualquier resto de cáscara o cartílago. El sofrito debe cocinarse a fuego lento para que las verduras suden y liberen todos sus azúcares naturales, creando una base dulce que complementa la salinidad del marisco.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales donde se quiere impresar a los comensales con un manjar del mar. Aunque requiere tiempo y dedicación, cada paso del proceso vale la pena cuando se prueba el resultado final. La receta de la abuela garantiza la autenticidad y el sabor tradicional que han hecho famosa a la cocina vasca en todo el mundo.
Sustituir la nata por yogur griego y reducir la cantidad de mantequilla y queso.
Añadir gambas, langostinos o vieiras a la mezcla para hacerlo más completo.
Omitir el brandy y aumentar la cantidad de caldo de pescado y un chorrito de limón.
Guardar en recipiente hermético en nevera. No congelar porque la textura de la salsa y la carne se altera. Recalentar en horno cubierto con papel de aluminio.
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