El clásico argentino con chimichurri casero

El vacío a la parrilla es uno de los cortes de carne más emblemáticos de la gastronomía argentina, conocido por su sabor intenso y textura jugosa. Este corte proviene de la región abdominal del vacuno y se caracteriza por su veteado de grasa que, al derretirse durante la cocción, impregna la carne con un sabor inigualable. Tradicionalmente se prepara en asados familiares y reuniones sociales, siendo el centro de atención en cualquier parrillada.
La clave para un vacío perfecto está en el manejo del fuego y el tiempo de cocción. Se debe cocinar a fuego medio-alto para sellar los jugos, luego bajar la temperatura para terminar la cocción de manera uniforme. El resultado es una carne con una costra exterior crujiente y dorada, mientras que el interior permanece rosado y jugoso. El aroma que desprende durante la cocción es simplemente irresistible.
Para acompañar este plato, el chimichurri es imprescindible. Esta salsa argentina a base de perejil, ajo, vinagre y aceite de oliva aporta la acidez y frescura necesarias para equilibrar la riqueza de la carne. Cada bocado combina la intensidad de la carne asada con la vivacidad de las hierbas frescas, creando una experiencia sensorial completa.
La presentación ideal es en una tabla de madera o plato grande, con el vacío cortado en tiras delgadas contra la veta para garantizar ternura. Se sirve acompañado del chimichurri en un recipiente aparte, permitiendo a cada comensal agregar la cantidad deseada. Las guarniciones tradicionales como ensalada criolla o papas asadas completan el plato.
Este plato requiere paciencia y atención, pero la recompensa vale cada minuto de preparación. Es importante respetar los tiempos de reposo después de la cocción, ya que esto permite que los jugos se redistribuyan por toda la carne, asegurando que cada porción sea igualmente jugosa y sabrosa.
El vacío a la parrilla no es solo una comida, es una experiencia cultural que evoca la tradición de los asados argentinos, la camaradería alrededor del fuego y el placer de compartir buena comida con seres queridos. Perfecto para ocasiones especiales o para convertir un día ordinario en algo memorable.
Para días sin posibilidad de parrilla, asa el vacío en horno precalentado a 200°C durante 45-60 minutos, dándole vuelta a la mitad del tiempo.
Sustituye la mitad del perejil por cilantro fresco para un toque más herbáceo y fresco.
Marina la carne en cerveza negra durante 4 horas antes de cocinar para un sabor más profundo y tierno.
Guarda la carne cocida en un recipiente hermético en refrigeración. El chimichurri se conserva mejor en un frasco de vidrio en refrigeración. Para recalentar, calienta la carne en horno a 180°C durante 10-15 minutos o en sartén a fuego medio.
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