Verduras asadas con salsa de tomate casera, paso a paso

Para evitar los fallos más comunes, fíjate en el tamaño del corte de la berenjena y el calabacín. Si los trozos son desiguales, unos se quemarán mientras otros quedarán crudos. El punto de control clave es remover a la mitad del tiempo de horneado para que se doren por todos lados.
El segundo error típico es amontonar las verduras en la bandeja. Necesitan espacio para que el vapor escape y se caramelicen, no se cuezan al vapor. Si no caben en una sola capa, usa dos bandejas y cambia su posición en el horno a mitad de cocción. La salsa de tomate es sencilla, pero no pases por alto el azúcar: equilibra la acidez del tomate triturado y redondea el sabor.
Sobre las sustituciones: si no tienes cebolla roja, usa la blanca común. El orégano seco es ideal aquí, pero si solo tienes fresco, añádelo al final para que no se queme. ¿Te sobra? Guárdalo en la nevera y recaliéntalo suavemente en el horno o en una sartén; en el microondas pueden perder textura. Sirve la salsa aparte si hay alguien que no la quiera, o viértela por encima justo al llevar a la mesa para que las verduras mantengan ese toque crujiente.
Espolvorea queso parmesano rallado o mozzarella sobre las verduras durante los últimos 5 minutos de horneado.
Añade una pizca de guindilla en escamas o pimentón picante a las verduras antes de hornear.
Sustituye el orégano seco por una mezcla de hierbas frescas como romero, tomillo y albahaca.
Guarda las verduras y la salsa por separado en recipientes herméticos. Recalienta en el horno a 180°C durante 10-15 minutos o en el microondas.
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23 de febrero de 2026
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