Una guarnición mediterránea vibrante y saludable

Las verduras al horno con perejil y chimichurri son una guarnición excepcional que combina la dulzura natural de las hortalizas asadas con la frescura y el carácter del chimichurri argentino. Este plato tiene sus raíces en la cocina mediterránea, donde el asado de verduras es una técnica milenaria que realza los sabores naturales, pero con un toque sudamericano gracias al chimichurri, una salsa emblemática de Argentina y Uruguay que tradicionalmente acompaña carnes asadas pero que encuentra un matrimonio perfecto con vegetales.
El proceso de horneado transforma las verduras, caramelizando sus azúcares naturales y concentrando sus sabores. La berenjena se vuelve cremosa y suave, el calabacín mantiene una textura firme pero tierna, los pimientos desarrollan notas dulces y ahumadas, y la cebolla se carameliza aportando profundidad. La combinación de estas texturas variadas crea una experiencia sensorial completa en cada bocado.
El chimichurri, preparado con perejil fresco, ajo, vinagre de vino tinto, aceite de oliva y especias, aporta un contraste vibrante y refrescante. Su acidez corta la riqueza de las verduras asadas, mientras que el ajo y las hierbas añaden complejidad aromática. El perejil no solo forma parte del chimichurri sino que también se espolvorea fresco al final, aportando un toque de color y frescura que realza la presentación.
Para servir, se recomienda disponer las verduras en una fuente amplia, rociar generosamente con el chimichurri y decorar con perejil fresco picado. Esta guarnición es versátil y puede acompañar desde carnes a la parrilla hasta pescados al horno o incluso servir como plato principal ligero para una comida vegetariana. Su presentación colorida, con los tonos verdes del chimichurri contrastando con los dorados y rojos de las verduras asadas, es visualmente atractiva y apetitosa.
El secreto del éxito está en cortar las verduras en tamaños similares para que se cocinen uniformemente, y en no amontonarlas en la bandeja para permitir que se doren correctamente. El chimichurri debe prepararse con antelación para que los sabores se integren, aunque también puede hacerse justo antes de servir si se prefiere un sabor más fresco y menos intenso del ajo.
Esta guarnición es perfecta para cualquier época del año, pero especialmente en verano cuando las verduras están en su punto óptimo de maduración. Se puede personalizar con las hortalizas de temporada disponibles, manteniendo siempre el equilibrio entre verduras dulces y más terrosas para crear un perfil de sabor complejo y satisfactorio.
Sustituye el perejil por cilantro fresco para un chimichurri con un sabor más cítrico y herbal, perfecto para acompañar platos con influencias mexicanas o tailandesas.
Añade 100g de queso feta desmenuzado sobre las verduras calientes justo antes de servir. El contraste entre el queso salado y las verduras dulces es delicioso.
Añade 400g de garbanzos cocidos a las verduras antes de hornear. Los garbanzos se dorarán y aportarán proteína vegetal, convirtiendo la guarnición en un plato principal completo.
Guarda las verduras y el chimichurri por separado en recipientes herméticos en la nevera. Las verduras se conservan mejor sin el chimichurri para mantener su textura. Para recalentar, calienta las verduras en el horno a 180°C durante 10-15 minutos o en una sartén a fuego medio, y añade el chimichurri fresco.