Batido tropical con mango, plátano y piña para un desayuno rápido

Si alguna vez te quedó regular, seguramente fue por usar frutas poco maduras. El mango y el plátano deben estar bien maduros para aportar dulzor natural y una textura cremosa sin grumos. Si no lo están, no dudes en añadir un poco más de miel al final.
El orden en la licuadora importa: empieza por los líquidos (leche de almendras, yogur, jugo) y luego añade la fruta. Así la cuchilla se mueve mejor y evitas que se atasque. Licua a velocidad alta durante 1-2 minutos hasta que no queden trozos. Si lo haces menos tiempo, la textura será granulosa.
Para que quede fresco pero no aguado, mi consejo es usar fruta bien fría de la nevera y añadir el hielo justo al final, licuando solo unos segundos. Si lo echas desde el principio, se derretirá y diluirá el sabor. Las semillas de chía se pueden añadir antes de licuar para que se integren, o espolvorear después para dar un toque crujiente.
Si no tienes leche de almendras, usa cualquier otra vegetal o leche normal. El yogur natural es clave para la cremosidad, pero si quieres una versión vegana, sustitúyelo por más leche vegetal o un yogur de soja. Sírvelo al momento, porque si espera, las frutas se oxidan ligeramente y la chía puede espesar demasiado la mezcla.
Añadir un puñado de espinacas frescas o kale para incrementar el contenido de hierro y clorofila.
Incorporar una cucharada de proteína en polvo de vainilla o chocolate para un batido post-entreno.
Sustituir el mango por maracuyá o guayaba para un sabor más tropical y exótico.
Conservar en un recipiente hermético en el refrigerador. Agitar bien antes de consumir, ya que puede separarse.
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23 de febrero de 2026
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