Una bebida clásica con un toque personal de frutas y especias

El vodka infusionado es una tradición rusa que se remonta a siglos atrás, cuando las familias preparaban sus propias bebidas aromatizadas con ingredientes naturales de temporada. Esta práctica no solo añadía sabor al vodka neutro, sino que también permitía crear bebidas medicinales y digestivas utilizando hierbas, frutas y especias disponibles localmente. La infusión transforma un alcohol simple en una experiencia sensorial única, donde cada ingrediente libera sus esencias de manera gradual.
El sabor resultante es complejo y equilibrado, con notas frutales deliciosamente integradas con el calor del vodka. La fruta aporta dulzura natural y acidez, mientras que las especias añaden profundidad y un toque aromático que recuerda a las bebidas tradicionales de invierno. La textura es suave y limpia, sin la aspereza del vodka puro, gracias a los azúcares naturales que se extraen durante el proceso de maceración.
La presentación es clave para disfrutar plenamente de esta bebida. Se sirve frío en copas de cristal transparente para apreciar su color, que varía según los ingredientes utilizados. Tradicionalmente se acompaña con pequeños bocados salados como encurtidos, pescado ahumado o caviar, que contrastan perfectamente con el sabor dulce de la infusión. También puede servirse como aperitivo antes de una comida rusa tradicional.
El proceso de infusión requiere paciencia pero es extremadamente sencillo. La clave está en seleccionar ingredientes frescos y de calidad, y en dejar que el tiempo haga su trabajo. Cuanto más tiempo se macere, más intenso será el sabor, aunque generalmente una semana es suficiente para obtener resultados óptimos. Es importante agitar el frasco diariamente para asegurar una extracción uniforme de los sabores.
Esta bebida versátil puede adaptarse a cualquier estación del año. En verano se prefieren frutas como fresas o cítricos, mientras que en invierno dominan las especias como la canela y el clavo. La personalización es parte de la tradición, permitiendo a cada creador desarrollar su receta familiar que puede pasar de generación en generación.
Para el almacenamiento, una vez filtrada la infusión, se conserva perfectamente en un lugar fresco y oscuro durante varios meses. La graduación alcohólica actúa como conservante natural, manteniendo los sabores intactos. Es ideal para regalar en ocasiones especiales o para disfrutar en reuniones familiares donde se aprecie la artesanía de las bebidas caseras.
Sustituye las fresas por naranja, pomelo y lima. Añade unas hojas de menta fresca para un toque refrescante.
Usa manzana, pera, canela, anís estrellado y cardamomo. Ideal para las fiestas navideñas.
Infusiona con romero, tomillo, lavanda y una pizca de pimienta rosa. Perfecto para cócteles sofisticados.
Conservar en botella de vidrio bien cerrada, alejada de la luz directa y fuentes de calor. La infusión mejora con el tiempo durante los primeros meses.