Crujientes por fuera y esponjosos por dentro, el desayuno perfecto

Los waffles belgas son una delicia culinaria que se originó en Bélgica durante la Edad Media. A diferencia de los waffles americanos, los belgas se caracterizan por su textura más ligera y aireada, con profundos cuadrados que atrapan perfectamente los siropes y toppings. Esta receta tradicional utiliza levadura para lograr esa esponjosidad única que los hace tan especiales.
El sabor de estos waffles es delicadamente dulce, con notas de vainilla y un toque de azúcar perlado que se carameliza en la plancha, creando esa capa crujiente tan característica. La textura es un verdadero placer: crujiente por fuera gracias al azúcar caramelizado, pero suave y esponjoso por dentro, casi como un brioche ligero.
Para prepararlos correctamente, es esencial dejar reposar la masa al menos 30 minutos para que la levadura actúe y desarrolle su sabor. La temperatura de la plancha de waffles es crucial: debe estar bien caliente pero no quemar el azúcar. Un truco tradicional belga es usar azúcar perlado en lugar de azúcar granulada normal, ya que se derrite de forma diferente creando esa textura única.
En cuanto a la presentación, los waffles belgas se sirven tradicionalmente con una generosa porción de azúcar glas espolvoreada por encima. También pueden acompañarse con frutas frescas como fresas, frambuesas o plátano, y un chorrito de sirope de arce o chocolate caliente. Para una experiencia auténtica, sírvelos en platos individuales, aún calientes de la plancha.
Estos waffles son perfectos para un desayuno especial o un brunch de fin de semana. Su versatilidad permite adaptarlos a diferentes gustos: pueden servirse con crema batida, helado de vainilla o incluso con toppings salados como queso y jamón para una versión más original.
Recuerda que la clave del éxito está en la paciencia: no abras la plancha demasiado pronto y deja que el waffle se cocine completamente para que mantenga su estructura. El resultado será un desayuno memorable que transportará tus sentidos directamente a las calles de Bruselas.
Añade 50g de cacao en polvo a los ingredientes secos y 100g de chips de chocolate a la masa.
Incorpora 150g de arándanos o frambuesas frescas a la masa antes de cocinar.
Sustituye la leche por leche vegetal, los huevos por 3 cucharadas de semillas de lino molidas con agua, y la mantequilla por aceite de coco.
Deja enfriar completamente los waffles, guárdalos en un recipiente hermético en la nevera. Para recalentar, usa el horno o tostadora para recuperar la textura crujiente.
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