Brochetas de calabaza asada con salsa cremosa de sésamo

Para clavar el punto, céntrate en el tamaño de los cubos de calabaza. Si son desiguales, unos se quemarán mientras otros quedarán crudos. Usa una buena calabaza butternut o kabocha, que aguanta bien el calor sin deshacerse. El remojo de los palillos de bambú durante al menos 30 minutos no es un paso opcional; evita que se quemen y huelan mal en el horno o la parrilla.
Al marinarla, no te pases con el aceite. Con dos cucharadas es suficiente para que se impregnen bien los 800 g de calabaza y no quede una charco en la bandeja. Si la salsa de sésamo te queda muy espesa al batir el tahini con la soja y el mirin, añade el agua de una en una cucharada, batiendo bien entre cada una, hasta que tenga una textura que se pueda pintar con brocha. Si no tienes mirin, puedes sustituirlo por una cucharada de vino blanco dulce o incluso omitirlo, aunque le dará un punto menos auténtico.
Al ensartar los cubos, deja un pequeño espacio entre ellos. Si los aprietas, el calor no circulará bien y no se dorarán por todos lados. En el horno, el truco está en darles la vuelta a la mitad del tiempo de cocción, sobre los 10-12 minutos. Hornea a 200°C hasta que estén tiernos y con los bordes caramelizados, unos 20-25 minutos en total. En parrilla, el tiempo es similar, pero vigílalas y gíralas cada 5 minutos para que no se quemen.
Sirve las brochetas en cuanto salgan del horno o la parrilla, y píntalas con la salsa justo antes de llevar a la mesa. Si las bañas con mucha antelación, la calabaza puede ablandarse demasiado. El contraste entre lo caliente de la calabaza y lo fresco del cebollino picado y las semillas de sésamo tostadas es clave. Si te sobra salsa, guárdala en un tarro en la nevera y úsala en unos días para aliñar una ensalada o unas verduras al vapor.
Sustituye la calabaza por boniato cortado en cubos. El boniato se carameliza maravillosamente y combina muy bien con la salsa de sésamo.
Asegúrate de que la salsa de soja sea tamari (sin trigo) para hacerla sin gluten y vegana. Verifica que el azúcar moreno sea vegano (algunos azúcares se procesan con carbón animal).
Añade cubos de tofu firme a las brochetas, alternando con la calabaza. El tofu absorbe muy bien la salsa de sésamo.
Guarda las brochetas cocidas y la salsa por separado en recipientes herméticos en la nevera. Las brochetas se conservan hasta 2 días. Para recalentar, colócalas en el horno a 180°C durante 10 minutos o en una sartén antiadherente hasta que se calienten.
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23 de febrero de 2026
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