Brochetas de gambas a la parrilla con salsa de miso dulce

Si es la primera vez que la haces, ojo con el tiempo de cocción de las gambas. Se pasan en un momento y se ponen gomosas. Lo ideal es que la parrilla esté bien caliente y las cocines 2-3 minutos por lado, solo hasta que se vuelvan rosadas y opacas. No esperes a que se doren mucho.
El marinado con sake y jengibre es breve, pero clave para dar sabor y firmeza. No lo saltes. Y no olvides remojar las brochetas de bambú en agua al menos media hora antes; si no, se te quemarán en la parrilla.
Para la salsa, caliéntala a fuego medio-bajo y remueve hasta que espese un poco. Aplícala con una brocha solo en los últimos 30 segundos de cocción. Si la pones antes, el azúcar se quema y amarga. Deja que se pegue y caramelice ligeramente, nada más.
Al ensartar, atraviesa cada gamba por la cola y la cabeza para que no bailen. Si no tienes parrilla, una plancha bien caliente funciona. Sirve al momento, con el limón exprimido encima justo antes de comer para que no humedezca la salsa.
Sustituye las gambas por trozos de pollo muslo sin piel. Cocina durante 8-10 minutos, girando frecuentemente, hasta que esté completamente cocido.
Usa setas shiitake grandes, berenjenas o tofu firme en cubos. Marina igualmente y cocina hasta que estén dorados y tiernos.
En lugar de salsa de miso, usa una salsa teriyaki clásica hecha con salsa de soja, mirin, sake y azúcar.
Guardar las brochetas cocidas en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar suavemente en el horno o en una sartén antes de servir. La salsa se puede guardar por separado hasta por una semana.
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23 de febrero de 2026
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