Crujiente por fuera, suave por dentro. El truco está en la cocción.

Si no quieres que se estropee al final, controla el punto de cocción de la yuca. Debe estar tierna al pincharla con un tenedor, pero nunca deshecha. Si se pasa, se romperá al freír.
Después de hervirla, escurre y seca muy bien los bastones sobre papel. Déjalos enfriar 10-15 minutos. Este reposo es clave para que se evapore la humedad superficial y queden crujientes, no aceitosas.
Para el fritura, el aceite debe estar a 180°C. Fríe en lotes pequeños para que la temperatura no baje. Si el aceite no está lo suficientemente caliente, la yuca absorberá grasa y quedará blanda. Sazona con sal gruesa en cuanto la saques, así se adhiere mejor.
Si no encuentras salsa de ají, un buen sustituto es una mayonesa con ajo picado y un chorrito de limón. Sirve siempre al momento, porque al recalentarse pierde la textura crujiente.
Acompaña la yuca frita con mojo criollo: mezcla aceite de oliva, ajo picado, jugo de naranja agria, cilantro y comino
Después de hervir la yuca, haz un corte longitudinal y rellena con queso mozzarella antes de freír
Espolvorea la yuca frita con azúcar y canela en lugar de sal para una versión dulce
Guarda la yuca frita en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, colócala en el horno a 180°C durante 5-7 minutos o en airfryer durante 3-4 minutos para recuperar la textura crujiente.
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23 de febrero de 2026
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