Guiso tradicional de calabacín y cebolla de la huerta murciana

El zarangollo murciano es un plato tradicional de la huerta de Murcia que refleja la sencillez y riqueza de la cocina mediterránea. Este guiso de calabacín y cebolla, cocinado lentamente en aceite de oliva, es un ejemplo perfecto de cómo los ingredientes más humildes pueden transformarse en un manjar cuando se tratan con respeto y paciencia. Originario de las zonas rurales murcianas, el zarangollo nació como una forma de aprovechar las abundantes cosechas de calabacín durante los meses de verano, convirtiéndose con el tiempo en un plato emblemático de la región.
La textura del zarangollo es suave y cremosa, con los calabacines cocidos hasta casi deshacerse y las cebollas caramelizadas que aportan un dulzor natural. El aceite de oliva virgen extra no solo sirve como medio de cocción, sino que también impregna todo el plato con su aroma y sabor característicos, creando una salsa ligera pero sabrosa que moja perfectamente el pan. La combinación de sabores es equilibrada: la dulzura de la cebolla contrasta con el sutil amargor del calabacín, mientras que el ajo y el pimentón añaden profundidad y complejidad.
Para la presentación tradicional, el zarangollo se sirve directamente en la cazuela de barro en la que se ha cocinado, manteniendo así todo su calor y aroma. Se acompaña siempre con pan rústico para aprovechar la deliciosa salsa que se forma durante la cocción. En algunas versiones más elaboradas, se puede añadir un huevo escalfado sobre el zarangollo justo antes de servir, creando una textura aún más cremosa cuando la yema se mezcla con el guiso.
Este plato es especialmente versátil y puede servirse como plato principal acompañado de una ensalada fresca, como guarnición para carnes a la parrilla, o incluso como relleno para empanadas y tortillas. Su carácter humilde pero sabroso lo convierte en un plato perfecto para compartir en familia, evocando los sabores auténticos de la cocina mediterránea más tradicional.
El secreto de un buen zarangollo está en la paciencia durante la cocción: los ingredientes deben cocinarse a fuego lento para que los sabores se integren completamente y las verduras alcancen la textura perfecta sin quemarse. La calidad del aceite de oliva es fundamental, ya que es el elemento que unifica todos los sabores y aporta el carácter mediterráneo al plato.
En Murcia, el zarangollo es más que un simple plato de verduras; es un símbolo de identidad cultural que representa la conexión con la tierra y las tradiciones agrícolas de la región. Cada familia tiene su propia receta, transmitida de generación en generación, con pequeños matices que hacen de cada zarangollo una experiencia única pero siempre reconfortante.
Justo antes de servir, haz un hueco en el centro del zarangollo y casca un huevo. Tapa la cazuela y cocina a fuego lento hasta que la clara esté cuajada pero la yema siga líquida.
Añade 1 pimiento rojo cortado en tiras finas junto con la cebolla para dar más color y sabor al plato.
Sustituye el pimentón dulce por pimentón picante o añade una guindilla seca durante el sofrito.
Guarda el zarangollo en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego lento en una sartén o en el microondas antes de servir.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.