
Platos Españoles Tradicionales | Recetas Típicas de España
La cocina española se caracteriza por el uso de ingredientes de calidad, elaboraciones caseras y una gran variedad regional que ofrece platos contundentes, sabrosos y llenos de historia. Aquí encontrarás recetas explicadas paso a paso, consejos prácticos y trucos para conseguir resultados perfectos en tu cocina.
¡Las favoritas!

Atún encebollado
El atún encebollado es un plato tradicional de la cocina mediterránea que combina la textura firme del atún fresco con la dulzura natural de la cebolla caramelizada. Esta receta tiene sus raíces en las comunidades costeras de España, donde el atún fresco era un ingrediente común y accesible. La técnica de cocinar la cebolla lentamente hasta que se carameliza transforma este humilde vegetal en una base aromática y dulce que complementa perfectamente el sabor intenso del atún.
El sabor del atún encebollado es un equilibrio perfecto entre lo salado y lo dulce. La cebolla caramelizada aporta notas dulces y terrosas, mientras que el atún fresco proporciona un sabor marino profundo y una textura firme pero tierna. El vino blanco utilizado en la cocción añade acidez y complejidad, creando una salsa ligera pero sabrosa que une todos los ingredientes.
La textura del plato es variada y satisfactoria. El atún se mantiene jugoso por dentro mientras desarrolla una superficie ligeramente dorada. Las cebollas se vuelven tan tiernas que casi se deshacen en la boca, creando un contraste agradable con la firmeza del pescado. La salsa resultante es espesa y brillante, perfecta para mojar pan o acompañar con patatas.
Para la presentación, se recomienda servir el atún encebollado en platos hondos o cazuelas de barro individuales. Colocar primero una base generosa de cebolla caramelizada y luego disponer sobre ella los lomos de atún. Decorar con perejil fresco picado y unas rodajas de limón al lado. El contraste de colores entre el dorado de la cebolla, el rosado del atún y el verde del perejil hace que el plato sea visualmente atractivo.
Este plato es ideal para ocasiones especiales pero lo suficientemente sencillo para preparar en el día a día. Se puede acompañar con patatas cocidas, arroz blanco o simplemente con buen pan para aprovechar la deliciosa salsa. La versatilidad del atún encebollado lo convierte en una opción perfecta para impresionar a invitados o para disfrutar en una comida familiar.
Un consejo importante es utilizar atún fresco de buena calidad, preferiblemente lomos cortados del centro del pescado. La cebolla debe cortarse en juliana fina para que se caramelice uniformemente. La paciencia al cocinar la cebolla es clave: el proceso lento a fuego bajo permite que los azúcares naturales se desarrollen completamente, creando esa dulzura característica que define este plato.

Paletilla de Cordero Lechal Glaseada
La paletilla de cordero lechal glaseada es un plato tradicional de la cocina española que combina la ternura de la carne joven con un glaseado dulce y aromático que realza su sabor natural. Este corte, proveniente de corderos de menos de 35 días, se caracteriza por su textura tierna y jugosa, con un sabor suave que contrasta perfectamente con la capa caramelizada exterior.
El glaseado, elaborado con miel, vino tinto y especias, crea una costra brillante y ligeramente crujiente que sella los jugos de la carne durante la cocción. La combinación de sabores dulces, salados y especiados crea una experiencia gastronómica equilibrada donde cada bocado revela diferentes matices. La carne se desprende fácilmente del hueso, manteniendo su jugosidad interior gracias a la cocción lenta.
Este plato tiene sus raíces en las tradiciones pastoriles de Castilla y León, donde el cordero lechal es un producto de gran prestigio. Históricamente, se preparaba en ocasiones especiales y festividades, utilizando ingredientes locales como la miel de la región y el vino tinto de las bodegas cercanas. La técnica del glaseado permite que la carne absorba los aromas mientras se cocina lentamente.
Para la presentación, se recomienda servir la paletilla entera sobre una tabla de madera o plato grande, acompañada de las verduras asadas utilizadas durante la cocción. Se puede decorar con ramitas de romero fresco y rodajas de limón para añadir color. La carne debe cortarse en la mesa para que los comensales puedan apreciar el contraste entre el exterior caramelizado y el interior rosado y jugoso.
El aroma que desprende durante la cocción es irresistible, con notas de miel caramelizada, vino reducido y hierbas aromáticas. La textura es perfectamente equilibrada: crujiente por fuera, tierna por dentro, con la grasa infiltrada que se derrite en la boca. Es un plato que impresiona tanto visual como gustativamente.
Para completar la experiencia, se recomienda servir con una guarnición de patatas asadas con romero o un puré de manzana que contraste con la riqueza de la carne. El vino tinto de la Rioja o Ribera del Duero es el acompañamiento ideal, ya que sus taninos equilibran la grasa del cordero y realzan los sabores del glaseado.

Tortilla de Patatas Española Clásica
La tortilla de patatas es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía española, con orígenes que se remontan al siglo XVIII. Esta receta tradicional ha sido transmitida de generación en generación, convirtiéndose en un símbolo de la cocina casera española y en un elemento imprescindible en bares y restaurantes de todo el país.
La textura de una buena tortilla de patatas debe ser jugosa en su interior, con las patatas tiernas pero no deshechas, y el huevo cuajado pero manteniendo cierta cremosidad. El exterior debe presentar un color dorado uniforme, con una corteza suave que se deshaga en la boca. El equilibrio entre la patata, la cebolla y el huevo es fundamental para lograr el sabor auténtico.
El sabor característico combina la dulzura de la cebolla caramelizada con la suavidad de la patata confitada en aceite de oliva, todo ello envuelto en la cremosidad del huevo. La sal marina realza todos los sabores sin dominarlos, creando una armonía perfecta que hace de este plato una verdadera delicia para el paladar.
Para la presentación, se recomienda servir la tortilla en cuñas generosas, mostrando su interior jugoso. Puede acompañarse con una ensalada verde o simplemente con pan fresco. La tortilla se sirve tradicionalmente templada o a temperatura ambiente, lo que permite apreciar mejor todos sus matices de sabor.
Un consejo fundamental es el volteo de la tortilla, momento crucial que requiere práctica y confianza. Utilizar un plato plano ligeramente más grande que la sartén facilita esta operación. La tortilla perfecta no debe estar ni demasiado seca ni demasiado líquida en su interior.
Esta receta es versátil y se adapta a diferentes gustos: algunos prefieren la tortilla más cuajada, otros más jugosa. La clave está en encontrar el punto exacto que satisfaga tus preferencias personales, manteniendo siempre el respeto por los ingredientes básicos que hacen de la tortilla de patatas un plato universalmente apreciado.
De Puchero

Fabada Asturiana
La fabada asturiana es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía española, originario de Asturias. Este contundente guiso de alubias blancas con embutidos de cerdo representa la esencia de la cocina tradicional del norte de España. Su preparación requiere paciencia y respeto por los tiempos de cocción, ya que las alubias deben quedar tiernas pero enteras, y los sabores deben fusionarse lentamente.
El sabor de la fabada es intenso y reconfortante, con las alubias absorbiendo los jugos de los embutidos: morcilla asturiana, chorizo y tocino. La textura es cremosa pero con cuerpo, donde cada ingrediente mantiene su identidad. Las alubias deben deshacerse ligeramente en el paladar, mientras que los embutidos aportan su característico sabor ahumado y especiado.
La presentación tradicional se realiza en cazuela de barro, sirviendo primero las alubias y luego los embutidos cortados en trozos generosos sobre ellas. Es importante servirla muy caliente, acompañada de buen pan rústico para mojar en la salsa. El color debe ser dorado intenso, con las alubias brillantes por la grasa del compango.
Este plato tiene su origen en las zonas rurales asturianas, donde se preparaba para alimentar a los trabajadores del campo durante los fríos inviernos. Hoy en día se considera un manjar festivo que reúne a familias y amigos alrededor de la mesa. Su preparación varía ligeramente entre pueblos, pero siempre mantiene los ingredientes esenciales que la hacen inconfundible.
Para una fabada perfecta, es crucial utilizar alubias de la Granja Asturiana, reconocidas por su calidad y textura. El remojo previo de 12 horas es imprescindible para que las legumbres se hidraten adecuadamente. Durante la cocción, nunca se debe remover con cuchara metálica para no romper las alubias, usando mejor una cuchara de madera.
La fabada mejora con el reposo, por lo que muchos cocineros recomiendan prepararla un día antes y recalentarla suavemente antes de servir. Esto permite que los sabores se integren completamente. Es un plato que simboliza la hospitalidad asturiana y se disfruta especialmente en días fríos o celebraciones familiares.

Lentejas Estofadas con Toque Casero
Las lentejas estofadas son un plato tradicional español que ha pasado de generación en generación, especialmente apreciado en los meses fríos del invierno. Este guiso reconfortante tiene sus raíces en la cocina humilde de campo, donde se aprovechaban los ingredientes básicos disponibles para crear una comida completa y nutritiva. La combinación de lentejas con verduras y un toque de carne curada crea un equilibrio perfecto entre lo saludable y lo sabroso, convirtiéndolo en un plato que satisface tanto el paladar como el cuerpo.
El sabor de estas lentejas estofadas es profundamente terroso y complejo, con las lentejas aportando su característico sabor a legumbre que se complementa perfectamente con la dulzura natural de las zanahorias y cebollas. El pimentón ahumado añade un toque distintivo español, mientras que el chorizo aporta un sabor ligeramente picante y ahumado que se integra armoniosamente con el resto de ingredientes. La textura es variada y satisfactoria: las lentejas se cocinan hasta quedar tiernas pero no deshechas, las verduras mantienen cierta firmeza y el chorizo aporta su característica jugosidad.
La presentación de este plato es sencilla pero apetitosa. Se sirve caliente en cuencos hondos, preferiblemente de barro para mantener la temperatura. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir añade brillo y realza los sabores. Se puede decorar con un poco de perejil fresco picado para aportar color y frescura al plato. Acompañar con unas rebanadas de pan rústico es casi obligatorio para disfrutar hasta la última gota del caldo.
Este guiso es especialmente versátil y se adapta a diferentes preferencias dietéticas. Para una versión vegetariana, simplemente se omite el chorizo y se puede añadir un poco más de pimentón para mantener el sabor ahumado. Las lentejas son una excelente fuente de proteína vegetal, hierro y fibra, lo que las convierte en un alimento muy nutritivo. El largo tiempo de cocción a fuego lento permite que los sabores se desarrollen completamente y se integren, creando una armonía culinaria que mejora incluso al día siguiente.
Un consejo importante es no añadir sal hasta el final de la cocción, ya que las lentejas pueden endurecerse si se cocinan con sal desde el principio. También es recomendable remojar las lentejas durante al menos una hora antes de cocinarlas, aunque no es estrictamente necesario como con otras legumbres. El resultado final es un plato que huele a hogar, que reconforta el alma y que alimenta el cuerpo, perfecto para compartir en familia o con amigos en un día frío.

Pisto Manchego al Estilo Clásico
El pisto manchego es un guiso tradicional de la región de La Mancha en España, que se remonta a siglos atrás cuando los agricultores aprovechaban las verduras de temporada de sus huertas. Este plato humilde pero delicioso representa la esencia de la cocina mediterránea, utilizando ingredientes frescos y locales que capturan el sabor del verano en cada cucharada.
El sabor del pisto es una armonía perfecta entre la dulzura de los pimientos y la cebolla, la acidez del tomate y el toque terroso de la berenjena y el calabacín. Cada verdura mantiene su textura característica mientras se funde en una salsa jugosa y aromática que impregna todo el plato. La combinación de aceite de oliva virgen extra y las hierbas frescas elevan este sencillo guiso a una experiencia culinaria memorable.
La textura es variada y satisfactoria: los pimientos y cebollas se vuelven tiernos y dulces, la berenjena absorbe los sabores manteniendo su consistencia carnosa, y el calabacín aporta una suavidad cremosa. El huevo frito o los huevos escalfados que tradicionalmente se sirven encima añaden una capa adicional de textura y sabor que complementa perfectamente las verduras.
Para la presentación clásica, se sirve el pisto en un plato hondo o cazuela de barro, coronado con un huevo frito crujiente por los bordes y con la yema líquida. Se puede espolvorear con perejil fresco picado y acompañar con rebanadas de pan rústico para mojar en la salsa. En algunas versiones tradicionales, se añaden trozos de jamón serrano o chorizo para quienes prefieren una versión no vegetariana.
Este plato es versátil y se puede disfrutar caliente, tibio o incluso frío al día siguiente, cuando los sabores se han intensificado. Es perfecto para comidas familiares, celebraciones informales o como plato principal en cenas veraniegas. El pisto manchego no solo alimenta el cuerpo sino que también evoca la tradición y el amor por los productos de la tierra.
Un consejo importante es cocinar las verduras por separado al principio para que cada una desarrolle su sabor característico antes de unirlas en el guiso final. Esto garantiza que ninguna verdura quede pasada o pierda su textura única. La paciencia en la cocción a fuego lento es clave para lograr la melosidad perfecta que caracteriza al auténtico pisto manchego.
Arroces TOP

Paella de Marisco
La paella de marisco es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía española, originaria de la región de Valencia. Este arroz dorado y perfumado con azafrán, cocinado en la tradicional paellera, representa la esencia de la cocina mediterránea donde el marisco fresco se combina magistralmente con el arroz bomba para crear una textura cremosa y sabrosa.
El secreto de una buena paella está en el sofrito inicial, donde la cebolla, el pimiento y el tomate se cocinan lentamente hasta formar una base aromática que impregnará todo el arroz. El azafrán, conocido como el oro rojo, aporta ese color dorado característico y un sabor único que no puede sustituirse con colorantes artificiales. La elección del arroz bomba es fundamental, ya que absorbe el caldo sin deshacerse, manteniendo cada grano entero pero cremoso.
La variedad de mariscos enriquece este plato con diferentes texturas y sabores: los mejillones aportan su jugo salino, las gambas su dulzor característico, y el calamar su textura tierna. Cada bocado es una explosión de sabores marinos que se complementan perfectamente con el fondo vegetal y las especias. La cocción a fuego medio-alto durante los primeros minutos y luego a fuego lento es clave para lograr el punto perfecto del arroz.
Para la presentación, se recomienda servir la paella directamente en la paellera en el centro de la mesa, decorada con limones en cuartos y perejil fresco picado. El socarrat, esa capa dorada y crujiente que se forma en el fondo, es considerado por muchos el mejor bocado y se logra aumentando el fuego durante los últimos minutos de cocción. Este plato no solo alimenta el cuerpo, sino que también evoca recuerdos de comidas familiares y celebraciones junto al mar.
La paella es mucho más que un simple arroz con marisco; es una experiencia sensorial completa que involucra la vista con sus colores vibrantes, el olfato con sus aromas mediterráneos y el gusto con su complejidad de sabores. Cada región costera de España tiene su propia versión, pero la esencia siempre permanece: calidad de ingredientes, técnica tradicional y el amor por compartir alrededor de una buena mesa.
Para los principiantes, es importante respetar las proporciones de líquido (tres partes de caldo por cada parte de arroz) y no remover el arroz una vez añadido al sofrito. La paciencia es virtud en la cocción de la paella, ya que cada etapa tiene su tiempo y temperatura específicos que, si se respetan, garantizan un resultado espectacular digno de cualquier restaurante de renombre.

Arroz con Pollo Tradicional
El arroz con pollo es uno de los platos más emblemáticos y queridos de la cocina latinoamericana, con variaciones en cada país pero manteniendo siempre su esencia reconfortante. Este plato tiene sus raíces en la fusión de tradiciones culinarias indígenas, africanas y españolas, evolucionando a lo largo de siglos hasta convertirse en un símbolo de comida casera y familiar. Su preparación varía desde las costas caribeñas hasta los Andes, adaptándose a los ingredientes locales pero conservando siempre la combinación perfecta entre el pollo tierno y el arroz aromático.
El sabor del arroz con pollo es una sinfonía de sabores donde el caldo de pollo se impregna en cada grano de arroz, complementado por el sofrito de cebolla, ajo, pimientos y tomate que aporta profundidad y complejidad. Las especias como el comino y el azafrán o achiote le dan ese color dorado característico y un aroma inconfundible que llena toda la casa durante su cocción. La textura del arroz debe ser suelta pero no seca, con los granos perfectamente separados y el pollo tan tierno que se deshace con solo tocarlo con el tenedor.
La presentación tradicional suele ser en una fuente grande donde el arroz forma una cama dorada coronada por las piezas de pollo, decorado con tiras de pimiento rojo y guisantes que aportan color y frescura. En algunas regiones se acompaña con plátano maduro frito, aguacate en rodajas o una ensalada fresca de tomate y cebolla. El contraste visual entre el amarillo dorado del arroz, el verde de los guisantes y el rojo de los pimientos hace de este plato una verdadera obra de arte culinaria.
Para lograr el arroz con pollo perfecto, es fundamental usar un caldo de pollo de buena calidad y respetar los tiempos de cocción. El secreto está en dorar bien el pollo primero para sellar sus jugos, luego preparar un sofrito bien cocido hasta que los vegetales estén caramelizados, y finalmente cocinar el arroz a fuego lento para que absorba todos los sabores sin pasarse. Servir inmediatamente después de reposar unos minutos para que los sabores se integren completamente.

Arroz con Bogavante
El arroz con bogavante es uno de los platos más emblemáticos de la cocina mediterránea española, especialmente en las regiones costeras como Cataluña y Valencia. Este plato combina la textura perfecta del arroz con el sabor intenso y delicado del bogavante, creando una experiencia gastronómica que transporta directamente al mar. La tradición de preparar arroces con mariscos se remonta a siglos atrás, cuando los pescadores utilizaban los ingredientes más frescos de sus capturas diarias para crear platos nutritivos y sabrosos.
El sabor de este arroz es complejo y equilibrado, con notas saladas del marisco, un toque ahumado del sofrito y la profundidad que aporta el caldo de pescado. La textura del arroz debe ser melosa pero no seca, con cada grano perfectamente cocido pero manteniendo su estructura. El bogavante aporta una carne firme y dulce que contrasta maravillosamente con la suavidad del arroz, creando una combinación de texturas que deleita el paladar.
Para la presentación, lo ideal es servir el arroz directamente en la paellera o cazuela donde se ha cocinado, manteniendo así todo el calor y los aromas. El bogavante se suele cortar por la mitad longitudinalmente y colocar sobre el arroz, mostrando su vistoso color rojo anaranjado. Se puede decorar con unas ramitas de perejil fresco y unas rodajas de limón para añadir un toque de color y frescura.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales y reuniones familiares, ya que su preparación y presentación impresionan a los comensales. La clave del éxito está en utilizar ingredientes de máxima calidad, especialmente el bogavante que debe estar muy fresco. El caldo de pescado casero marca una gran diferencia en el sabor final, aunque se puede sustituir por caldo de calidad si no se dispone de tiempo para prepararlo.
Un consejo importante es no remover el arroz una vez añadido el caldo, para permitir que se forme la costra dorada en el fondo de la paellera, conocida como 'socarrat', que muchos consideran la parte más deliciosa del plato. La cocción debe ser a fuego medio-alto durante los primeros minutos y luego reducir a fuego bajo para terminar la cocción de manera uniforme.
Finalmente, es fundamental respetar los tiempos de reposo: dejar reposar el arroz cubierto con un paño durante 5 minutos después de apagar el fuego permite que los sabores se integren perfectamente y que el arroz termine de absorber los jugos restantes. Servir inmediatamente para disfrutar de todo su esplendor.

Cochinillo Asado de Casa

Tumbet Mallorquín Tradicional

Ternera en Salsa Cremosa sin Gluten

Pez espada con costra de hierbas con alcaparras y aceitunas

Pollo Estofado con Zanahoria y Salsa de Ajo en Thermomix

Atún al horno con patatas panadera

Caldereta de Pescado a Fuego Lento

Cochinillo Confitado a Baja Temperatura

Guiso Ligero de Cerdo con Remolacha y Tomillo

Cerdo Salteado con Judías Verdes y Pimentón Dulce

Besugo al Horno con Patatas Panadera

Lomo de cerdo al horno con espárragos y tomillo

Rollitos de Ternera Rellenos de Brócoli

Pargo al Ajillo con Patatas Panadera

Tiras de Ternera Salteadas con Calabaza

Rollitos de Ternera Rellenos de Apio

Pollo Estofado con Calabacín y Salsa de Tomate en Thermomix

Brochetas de cerdo con espárragos y pimentón dulce

Bacalao al Vapor con Patatas Panadera

Brochetas de Ternera con Zanahoria y Comino

Pollo al Chilindrón

Pollo Guisado Ligero con Apio y Tomillo

Brochetas de Ternera con Calabacín y Pimentón Dulce

Ternera al horno con setas y hierbas

Ternera con Queso Gratinado Keto

Pollo Guisado Ligero con Calabacín y Laurel

Brochetas de Ternera con Coliflor y Comino

Cochinillo Asado

Guiso Ligero de Cerdo con Coliflor y Orégano

Guiso Ligero de Cerdo con Judías Verdes y Laurel

Cerdo al Casero con Calabaza y Arroz Salvaje

Corvina Asada con Pilpil de Espinacas

Carrilleras de Cerdo con Alubias y Col Rizada al Comino en Slow Cooker

Tiras de Ternera Salteadas con Berenjena

Brochetas de Ternera con Apio y Cúrcuma

Salteado de Setas con Ajo y Romero

Albóndigas de Cordero en Salsa Barbacoa con Pimiento Rojo

Brochetas de Ternera con Zanahoria y Pimienta Negra

Salmón en Escabeche con Verduras Asadas

Jurel en Escabeche con Salsa Ligera

Atún con limón y alcaparras

Pollo al horno con espárragos y especias suaves

Pollo Cremoso con Zanahoria y Salsa de Vino Blanco en Thermomix

Lenguado a la Parrilla con Arroz Blanco

Ternera salteada con espárragos y pimentón dulce

Abadejo al vapor con tomate confitado

Pollo Guisado con Calabacín y Salsa de Setas en Thermomix
